Maestros del maquillaje: Bob Keen



Keen es de origen británico, y ya sea en solitario o con la empresa Image Animation, ha realizado extraordinarios y extravagantes trabajos de maquillaje para películas basadas en novelas de Clive Barker, el revolucionario autor de literatura fantástica norteamericano. 

Entre sus diseños se encuentran los terroríficos cenobitas de las dos primeras películas de la serie Hellraiser, auténticas creaciones de gran impacto, que supusieron un antes y un después en la creación de nuevos monstruos del cine de género, o Nightbreed. También ha trabajado en otras películas de género como Candyman.

En la imagen, dos personajes caracterizados por Keen para la película Nightbreed.

Maestros del maquillaje: KNB


Se trata de una empresa, cuyo nombre está formado por las iniciales de los apellidos de sus fundadores, Robert Kurtzman, Greg Nicotero y Howard Berger. Este trío de artistas del maquillaje se han especializado en un área gris existente entre el maquillaje puramente de caracterización y el diseño de criaturas animatrónicas. KNB han realizado trabajos sobresalientes en películas muy complicadas, como Army of Darkness de Sam Raimi o la adaptación lovecraftiana de John Carpenter, In the Mouth of Madness. Fueron también los creadores del maquillaje de la película Abierto hasta el Amanecer, donde el maquillador Tom Savini se limitaba a actuar. Su trabajo es a veces lo más destacado de muchas grises producciones de serie B.

Pero también son conocidos por sus trabajos realistas, como los bisontes animatrónicos que crearon para los planos cortos de Bailando con Lobos, el exitoso western que dirigió y protagonizó Kevin Costner.

Nicotero actualmente es productor ejecutivo, y director ocasional, de la serie The Walking Dead, un producto televisivo que si algo necesita es maquillaje de efectos especiales...

En la imagen, Greg Nicotero trabajando en un episodio de The Walkind Dead.

Historia del maquillaje: Los años 60


La década prodigiosa. Así se le denominó a los años 60. Una época en la que se vivieron grandes cambios sociales y políticos. La revolución sexual, la liberación femenina y la lucha contra la discriminación racial fueron el detonante. La música tuvo mucho que ver en el cambio que se produjo en estos años en muchos aspectos. Entre ellos en la moda.
En esta década hubo dos estilos diferentes en la moda a nivel de maquillaje y peluquería.
Por un lado la moda que representaba la modelo “Twiggy” impulsando la minifalda (creación de la diseñadora Mary Quant), el pelo corto y el maquillaje intentando dar un aire infantil.

Los ojos eran muy redondos y con largas pestañas tanto en el párpado superior como inferior. A menudo incluso se dibujaban con delineador las pestañas del párpado inferior con el fin de buscar un aspecto de muñeca.
Por otro lado el maquillaje era muy exagerado y aunque seguía dándose especial protagonismo a los ojos, al contrario de la tendencia que marcaba “Twiggy” con su ojo redondo, en este caso se intentaba rasgar todo lo posible saliendo de sus líneas naturales.




El delineador muy marcado tanto en el párpado superior como en el inferior, alargando mucho el ojo y terminando en picos muy pronunciados en los extremos.

La sombra oscura marcando notablemente el hueso de la cuenca del ojo del párpado superior, formando una media luna que iba desde el lagrimal hacia el extremo del ojo.

Las sombras para rellenar el párpado eran en llamativos tonos azules, turquesas, verdes y rosas.

La línea de agua, blanca para agrandar y abrir más el ojo.

Pestañas postizas en el párpado superior y con mucha máscara en el inferior.

Las cejas se depilaban y afinaban mucho en forma de arco.

El pómulo muy marcado.

Los labios rosados y suaves.

Hacia el final de la década ya empiezan a verse muchos cambios tanto en el vestuario como en el maquillaje y la peluquería, y cuya tendencia es a lo natural.

Maestros del maquillaje: Kevin Yagher, Chris Walas y Steve Johnson


En este artículo repasaré aunque sea de pasada a estos tres creadores de maquillaje que han dado un paso más allá en su trabajo, especializándose ya no en caracterización de actores, sino en la creación de personajes propios, criaturas de látex, marionetas o animatronics. 

Yagher es conocido por sus marionetas para la serie Tales from the Crypt o la película Muñeco Diabólico, Walas por su sorprendente trabajo en la película La Mosca, de David Cronemberg y su secuela, y Johnson por las impresionantes marionetas luminiscentes que desarrolló para la película Abyss de James Cameron, amén del personaje de Slimer, el fantasma bocazas de Cazafantasmas.


Sus trabajos están en otra esfera de trabajo, se separan del maquillaje propiamente dicho, aunque deben de utilizar siempre técnicas de maquillaje y caracterización, y se dirigen a una nueva zona entre el diseño de marionetas y la robótica, que lleva en una última etapa, al desarrollo de criaturas por ordenador y su animación realista, algo a lo que dedicaré un artículo.

En la imagen Kevin Yagher posa con su creación Chucky, el auténtico protagonista de la película Muñeco Diabólico y sus secuelas.

Historia del maquillaje: Las Pin-Up

  


El movimiento pin-up comenzó durante la segunda guerra mundial pero el auge surge entre los años 40 y los 50. Betty Page fue la pin-up más famosa pero también  Betty Grable o Jane Wilkison entre otras.
Las pin-up eran modelos que posaban ligeras de ropa  y en actitud sugerente. Solían aparecer en Pósters, cómics y calendarios.

También la revista “Esquire” comienza a publicar periódicamente dibujos de pin-up de diferentes artistas como Peter Driben, AlbertoVargas, George Petty o Gil Elvgren.

Durante la Segunda guerra mundial era muy común que los soldados estadounidenses llevaran consigo calendarios con alguna de estas hermosas mujeres. Para muchos eran consideradas como amuletos de la suerte y un motivo para volver a sus casas.
Se las puso el término pin-up, porque siempre eran imágenes que se pinchaban y colgaban en alguna parte.
Dita Von Teese, la reina del burlesque como la llaman, lleva años reivindicando esta tradición. 

El estilo pin-up era sobretodo una actitud, pero también era una forma de vestirse, peinarse y maquillarse.

El maquillaje de los ojos era muy característico, con un intenso delineado negro  bastante alargado en el párpado superior y mucha máscara de pestañas, o incluso pestañas postizas, creando una mirada muy rasgada.
La piel clara con ligero rubor.
Los labios muy perfilados y oscuros o rojos con aspecto provocativo.
Los escotes en forma de corazón y con los hombros al descubierto.
Las faldas o los pantalones de talle alto, marcando mucho la cintura y dando un aspecto muy voluptuoso.
Zapatos de tacón y medias con liguero.




Maestros del maquillaje: Wally Westmore y la saga Westmore.


El de Westmore es uno de los apellidos clásicos de la Historia del maquillaje en el cine. Hijo de un pionero que llevaba trabajando en películas desde 1917, George Westmore, Wally empezó en 1926 en la profesión, y su trabajo más sonado en sus comienzos fue la impresionante caracterización del actor Fredric March en la película “El doctor Jekyll y Mr. Hyde”, en 1931.



Contratado por la Paramount, llegó a dirigir el departamento de maquillaje de la productora en más de 300 largometrajes. Entre sus trabajos más sonados se encuentran el portentoso esfuerzo de caracterización de “La isla de las almas perdidas”, el clásico “Los viajes de Sullivan”, de Preston Sturges, o “La guerra de los mundos”, de George Pal. Además del importante trabajo de caracterización, maquilló a las grandes estrellas el estudio a lo largo de cincuenta años, desde Veronica Lake a Grace Kelly, pasando por Marlene Dietritch, Gloria Swanson, Audrey Hepburn, Barbara Stanwyck, Doris Day o Jane Fonda.

Wally Westmore forma parte, junto a su padre y hermanos -Bud, Ern, Frank, Monte, y Perc-, de la más extensa saga de maquilladores, que se ha prolongado por al menos cuatro generaciones.


Sus sucesores, los hermanos Marvin y Michael han seguido con el trabajo familiar en películas como Blade Runner, Toro Salvaje o la serie Star Trek. Los Westmore han sido centrales en la historia del maquillaje en Hollywood, y este año se cumple precisamente el primer centenario de una saga que sigue adelante.

Historia del maquillaje: Años 50


En la segunda mitad de los años 40, empieza a respirarse ya un cierto aire de optimismo. Después del vestuario austero y limitado de la época de guerra, las mujeres soñaban con líneas mas femeninas. Había llegado el momento del cambio radical en la moda. Aunque la nueva imagen marcaba mucho la diferencia de clases sociales, se veía como una promesa de bienestar. El glamour dejó de ser exclusivo de las estrellas de cine y se trasladó a las amas de casa que empezaron a preocuparse como nunca antes por su imagen.


Los años 50 fueron la última gran década de la alta costura. Nunca antes ni después hubo tantos modistos como en aquella época. La industria de la moda francesa  va adquiriendo también influencia en el mundo de la cosmética. Marcas como Christian Dior, Chanel o Laroche, irrumpen en el mundo del maquillaje lanzando dos coloridos de temporada acordes con sus colecciones de moda.

La forma del reloj de arena del new look  se empezaba a plasmar en todo. Tanto en la decoración como en la moda.

Aunque Grace Kelly y Audrey Hepburn son estereotipos de aquella época, la nueva era de las diosas del erotismo llegó  después de la guerra con actrices como Rita Hayworth, Brigitte Bardot  y Marilyn Monroe.



En esta época tienen gran importancia los complementos y accesorios. Empiezan a coger protagonismo las diademas y los pañuelos en el pelo, así como los postizos para conseguir volumen. Las mujeres cambian a menudo el color de pelo pero el más popular sigue siendo el rubio.


Se empieza a tener en cuenta que el colorido que se utiliza a la hora de maquillarse combine con el vestuario. 

El maquillaje ya no es tan claro como en décadas anteriores, más igualado al tono de la piel e incluso un tono por encima.

Las cejas son más anchas y angulosas, se intensifica el eyeliner  en el párpado superior y el trazo es de forma más rasgada y ascendente. La delineación inferior sigue siendo discreta y con un toque muy ligero de máscara de pestañas.

La máscara de pestañas es abundante y empieza el uso de pestañas postizas.

El párpado móvil se marca en tonos naturales, y se va intensificando al final de la década y tomando colores como el azul, el rosa y el verde.

Colorete discreto modelando el rostro y labios carnosos y rojos.