Historia del maquillaje: Las Pin-Up

  


El movimiento pin-up comenzó durante la segunda guerra mundial pero el auge surge entre los años 40 y los 50. Betty Page fue la pin-up más famosa pero también  Betty Grable o Jane Wilkison entre otras.
Las pin-up eran modelos que posaban ligeras de ropa  y en actitud sugerente. Solían aparecer en Pósters, cómics y calendarios.

También la revista “Esquire” comienza a publicar periódicamente dibujos de pin-up de diferentes artistas como Peter Driben, AlbertoVargas, George Petty o Gil Elvgren.

Durante la Segunda guerra mundial era muy común que los soldados estadounidenses llevaran consigo calendarios con alguna de estas hermosas mujeres. Para muchos eran consideradas como amuletos de la suerte y un motivo para volver a sus casas.
Se las puso el término pin-up, porque siempre eran imágenes que se pinchaban y colgaban en alguna parte.
Dita Von Teese, la reina del burlesque como la llaman, lleva años reivindicando esta tradición. 

El estilo pin-up era sobretodo una actitud, pero también era una forma de vestirse, peinarse y maquillarse.

El maquillaje de los ojos era muy característico, con un intenso delineado negro  bastante alargado en el párpado superior y mucha máscara de pestañas, o incluso pestañas postizas, creando una mirada muy rasgada.
La piel clara con ligero rubor.
Los labios muy perfilados y oscuros o rojos con aspecto provocativo.
Los escotes en forma de corazón y con los hombros al descubierto.
Las faldas o los pantalones de talle alto, marcando mucho la cintura y dando un aspecto muy voluptuoso.
Zapatos de tacón y medias con liguero.




Maestros del maquillaje: Wally Westmore y la saga Westmore.


El de Westmore es uno de los apellidos clásicos de la Historia del maquillaje en el cine. Hijo de un pionero que llevaba trabajando en películas desde 1917, George Westmore, Wally empezó en 1926 en la profesión, y su trabajo más sonado en sus comienzos fue la impresionante caracterización del actor Fredric March en la película “El doctor Jekyll y Mr. Hyde”, en 1931.



Contratado por la Paramount, llegó a dirigir el departamento de maquillaje de la productora en más de 300 largometrajes. Entre sus trabajos más sonados se encuentran el portentoso esfuerzo de caracterización de “La isla de las almas perdidas”, el clásico “Los viajes de Sullivan”, de Preston Sturges, o “La guerra de los mundos”, de George Pal. Además del importante trabajo de caracterización, maquilló a las grandes estrellas el estudio a lo largo de cincuenta años, desde Veronica Lake a Grace Kelly, pasando por Marlene Dietritch, Gloria Swanson, Audrey Hepburn, Barbara Stanwyck, Doris Day o Jane Fonda.

Wally Westmore forma parte, junto a su padre y hermanos -Bud, Ern, Frank, Monte, y Perc-, de la más extensa saga de maquilladores, que se ha prolongado por al menos cuatro generaciones.


Sus sucesores, los hermanos Marvin y Michael han seguido con el trabajo familiar en películas como Blade Runner, Toro Salvaje o la serie Star Trek. Los Westmore han sido centrales en la historia del maquillaje en Hollywood, y este año se cumple precisamente el primer centenario de una saga que sigue adelante.

Historia del maquillaje: Años 50


En la segunda mitad de los años 40, empieza a respirarse ya un cierto aire de optimismo. Después del vestuario austero y limitado de la época de guerra, las mujeres soñaban con líneas mas femeninas. Había llegado el momento del cambio radical en la moda. Aunque la nueva imagen marcaba mucho la diferencia de clases sociales, se veía como una promesa de bienestar. El glamour dejó de ser exclusivo de las estrellas de cine y se trasladó a las amas de casa que empezaron a preocuparse como nunca antes por su imagen.


Los años 50 fueron la última gran década de la alta costura. Nunca antes ni después hubo tantos modistos como en aquella época. La industria de la moda francesa  va adquiriendo también influencia en el mundo de la cosmética. Marcas como Christian Dior, Chanel o Laroche, irrumpen en el mundo del maquillaje lanzando dos coloridos de temporada acordes con sus colecciones de moda.

La forma del reloj de arena del new look  se empezaba a plasmar en todo. Tanto en la decoración como en la moda.

Aunque Grace Kelly y Audrey Hepburn son estereotipos de aquella época, la nueva era de las diosas del erotismo llegó  después de la guerra con actrices como Rita Hayworth, Brigitte Bardot  y Marilyn Monroe.



En esta época tienen gran importancia los complementos y accesorios. Empiezan a coger protagonismo las diademas y los pañuelos en el pelo, así como los postizos para conseguir volumen. Las mujeres cambian a menudo el color de pelo pero el más popular sigue siendo el rubio.


Se empieza a tener en cuenta que el colorido que se utiliza a la hora de maquillarse combine con el vestuario. 

El maquillaje ya no es tan claro como en décadas anteriores, más igualado al tono de la piel e incluso un tono por encima.

Las cejas son más anchas y angulosas, se intensifica el eyeliner  en el párpado superior y el trazo es de forma más rasgada y ascendente. La delineación inferior sigue siendo discreta y con un toque muy ligero de máscara de pestañas.

La máscara de pestañas es abundante y empieza el uso de pestañas postizas.

El párpado móvil se marca en tonos naturales, y se va intensificando al final de la década y tomando colores como el azul, el rosa y el verde.

Colorete discreto modelando el rostro y labios carnosos y rojos.

Premio Mejor maquillaje L.A shorts awards


            Y por fin,  llegó la estatuilla




Maestros del maquillaje: John Caglione, Jr.


Tal vez el más aventajado de los discípulos de Dick Smith, a quien ya he dedicado una entrada en este blog, Caglione ha trabajado dirigiendo el departamento de maquillaje de producciones como Zelig, el sorprendente mockumentary de Woody Allen, Poltergeist III, For the boys o el interesante Chaplin de Richard Attenborough. 

Pero su trabajo más conocido fue el tour de force que realizó para la película Dick Tracy, dirigida por Warren Beatty, en la que recreó los extrañísimos personajes dibujados por Chester Gould en el comic original en una mezcla de exageración y toque fantástico realmente interesante. Desde entonces su carrera ha estado ocupada por retos de similar calibre.


Su trabajo de caracterización del malogrado actor Heath Ledger como el Jocker en la película El Caballero Oscuro es una obra maestra de aparente simplicidad, mientras que ha realizado otros trabajos de enorme complejidad, como los de los personajes del díptico de Hellboy, dirigidas por Guillermo del Toro.

En la imagen, Caglione trabajando en un personaje para la película Hellboy II.

Historia del maquillaje: Los años 40





Son los años de la posguerra  y la situación de austeridad y limitación en la que se vive  afecta lógicamente también a la moda. De hecho, entre los años 40 y 45 no hay ningún cambio en el mundo de la moda. La figura de la mujer adopta cierto aire masculino  y militar.



El maquillaje y la peluquería, sin embargo, logran mantener su protagonismo. Se llevan los recogidos con ondas y los rostros con expresión de dureza. Las pieles son claras y las caras más angulosas, con pómulos bien marcados, cejas en forma de “ala de paloma”, eyeliner en el párpado superior negro y grueso, y mucha máscara de pestañas. La boca roja, grande y bien marcada hasta las comisuras, dando aspecto a la llamada “boca de asco”.



En esta época en Estados Unidos el cine crea a partir del género negro el personaje de femme fatale, una expresión francesa que hace referencia a la “mujer fatal”, un tipo de mujer que utiliza  su atractivo y sensualidad como arma de seducción para manipular a los hombres. Este tipo de personaje se hace habitual en estos años tanto en el cine como en la literatura de género negro y criminal.

Podemos enumerar a muchas actrices que dieron vida a este tipo de mujer, e  incluso algunas quedaron consagradas ya en este género, como es el caso de Lauren Bacall, Verónica Lake o Marlene Dietrich.



Maestros del maquillaje: Tom Savini


Este nativo de Pittsburg y ascendentes italianos, es conocido por sus espectaculares trabajos de maquillaje especialmente sangriento en films de terror gore, y splatter. Savini ha dejado su sangrienta huella en películas como Maniac, Day of the Dead, Dawn of the Dead, Deranged o Creepshow, en muchas ocasiones bajo los auspicios de George A. Romero, el legendario creador del cine de zombies contemporáneo. 

Hizo sus pinitos como actor en la película Abierto Hasta el Amanecer, compartiendo cartel con Quentin Tarantino y George Clooney, y dirigió el remake de la mítica película de Romero, La Noche de los Muertos Vivientes.

Probablemente su tendencia hacia el grand gignol y la exageración sangrienta pueda venir de su terrible experiencia como soldado en la guerra de Vietnam.

En la imagen, Savini posa con algunas de sus creaciones.